El museo de la Unidad Educativa Rubira, remonta sus inicios al 19 de mayo de 1947, fecha en la que se funda la escuelita San José en las bases militares de Salinas. Al mando del dinámico Padre Pedro Porras Garcés, en calidad de Director y junto a la colaboración de estudiantes y padres de familia llenos de entusiasmo organizan una biblioteca y el primer museo donde se exhibían numerosos ejemplares de conchas, moluscos, fósiles, piezas arqueológicas de la península de Santa Elena.
La historia data de la entonces pujante ciudad de Salinas un 19 de mayo de 1947 cuando llegan los josefinos al pintoresco balneario de la costa azul ecuatoriana y a renglón seguido empiezan la labor educativa en la escuelita San José en las bases militares se Salinas.
El 15 de septiembre del mismo año llega, en calidad de Director de la escuela, el dinámico Padre Pedro Porras Garcés, un mañana Director del Departamento de Arqueología de la Pontificia Universidad Católica de Quito. En el nuevo año escolar, ya en casa de las Madres de los Sagrados Corazones, con la colaboración de estudiantes y padres de familia que están llenos de entusiasmo organiza una biblioteca y el primer museo que tuvo el plantel.
En el amplio litoral ecuatoriano, chicos y grandes se esmeran en buscar numerosos ejemplares de conchas, moluscos, fósiles, piezas arqueológicas de la península… los recogen y entran por la puerta grande y se van directamente a la sala de almacenamiento provisional.
Desde el 17 de julio de 1949 cuando ingresan los rubireños al nuevo edificio, aún incompleto, hay un cuarto pequeño donde el equipo de josefinos se esmera en clasificarlos poniendo un ojo en la revista científica y el otro en los detalles y características de las conchas. Pronto están listas dos exóticas vitrinas con los exoesqueletos de los moluscos marinos que lucen muy bien cuando las ubican en el comedor de la Comunidad.
El P. José Tinajero, que desde el 1 de mayo del 52 forma parte de esta comunidad, es quien aviva los tizones ya encendidos de tener un gran museo y en la primera ocasión que se presenta, viaja a visitar nuestras comunidades del Oriente. En San José de Cotapino, actual provincia de Orellana, en ese entonces provincia de Napo-Pastaza, vive Carlos Olalla, un colono muy amigo de los josefinos, es él quien nos proporciona gran número de insectos, escarabajos, mariposas, abundantes aves, reptiles, simios y gran variedad de otras especies, todos ya disecados.
Las demás comunidades colaboran, en medida de sus posibilidades. La gran remesa de especímenes llega al Rubira y entusiasma a todos… desde ahora, los escasos momentos libres los dedican a incrementar el museo.
Aprovechando las vacaciones de la Sierra, el hermano Humberto Dorigatti que está estudiando teología en el Seminario de Ambato viene y dedica los meses de julio y agosto del 53 a la preparación y organización de vitrinas y aulas donde va ubicando el museo.
El Sr. taxidermista Luis Pérez, que es el encargado del museo del Colegio Bolívar de la ciudad de Ambato, viene frecuentemente a Salinas trayendo su aporte de ejemplares de la sierra ya embalsamados, aprovecha su permanencia en estos lares cazando, pescando y preparando especímenes autóctonos que quieren exhibirse en el museo, a su retorno, a la ciudad de las flores y las frutas, va llevando muestras de la fauna de la costa.
No está por demás acotar que la taxidermia es el arte de disecar animales, aves, peces para conservarlos con apariencia de vivos y facilitar así su exposición, estudio y conservación.
Conseguir cerámicas de las culturas del perfil costanero por ese entonces resulta bastante fácil así, en el museo conservamos cerámicas de las culturas Valdivia, Chorrera, Guangala, Jama-Coaque, Bahía, Manteña, la misma comunidad, en las vacaciones trimestrales de agosto del 64 organiza una excursión cultural a las tumbas de Guangala, cavan un poquito y sin mayor esfuerzo encuentran piezas arqueológicas que hoy están campantes en el museo…
Con la inauguración del nuevo edificio de la sección primaria, quedan algunas aulas libres, allí en 1982, el P. Luciano Marchetto aprovecha para instalar en museo en forma más organizada. Con esos cuidados y atenciones el museo goza de 11 años de paz.
En la actualidad el museo de la Unidad Educativa Rubira dirigida por el padre José Novoa ha acondicionado el museo en el tercer piso del antiguo edificio del colegio en el cual consta de dos salas.
La ciencia que estudia los animales disecados es la taxidermia, del griego "taxi" (arreglo o colocación) y el griego "dermis" (piel), se define como el arte de disecar animales para conservarlos con apariencia de vivos y facilitar así su exposición, estudio y conservación. Si bien es una práctica que, comúnmente, se lleva a cabo con mamíferos, es utilizada de igual manera con otros grupos animales.
Los métodos empleados por los taxidermistas han mejorado notoriamente durante el siglo pasado. De este modo, sus practicantes pueden emplearse profesionalmente, por ejemplo trabajando para museos, o bien realizar su labor a nivel aficionado, como puede ser el caso de cazadores, pescadores, entusiastas de la afición, etc. Suelen poseer conocimientos técnicos en aspectos tan variados como la anatomía, la escultura, la pintura, la disección y el tratado de pieles.
Es importante, asimismo, no confundir taxidermia con taxonomía, empleándose este último término para denominar a la ciencia de la clasificación (normalmente asociado a la biología).